Simo Häyhä

Tal día como hoy, 17 de diciembre de 1905 nace Simo Häyhä, a.k.a. La Muerte Blanca («Bélaya Smért'» en ruso). El francotirador más mortífero de la historia y uno de los grandes héroes de la historia de Finlandia.

Häyhä nace en una familia sencilla del área de Rautjärvi, a orillas del río Kangaskoski, y apenas a unos kilómetros de la actual frontera con Rusia, en Carelia del Sur donde tendrían lugar las mayores batallas de la Guerra de Invierno (1939-40) y de Continuación (1941-44)

Su infancia la pasó estudiando en una escuela rural, pescando y aprendiendo a disparar enseñado por su padre, que tenía fama de gran tirador.

A los 17 años se une a las Milicias de Seguridad Blancas, una asociación paramilitar nacional en 1917 para organizar la defensa patria

En las Milicias de Seguridad («Suojeluskunta») Simo perfecciona su experiencia como tirador usando los sencillísimos rífles «M/28-30».

Häyhä adquirió uno que modificó a sus necesidades y que sería su principal arma durante la guerra.

Aunque se trata de un rifle de bastante eficiencia en cortas distancias, es realmente una hazaña el nivel de puntería que Häyhä demostraba disparando a distancias entre 200 y 500 metros con este arma calificada para un rango de 100 a 150 metros.

Simo cumplió su entrenamiento militar en el 1er batallón ciclista, en la zona de Terijoki (actualmente en Rusia) y en la academia de suboficiales de la misma zona.

No sería hasta muchos años después que recibiría formación específica como francotirador.

Aunque Finlandia contaba con algunos fusiles nuevos con mirilla telescópica, Häyhä siempre usó su apreciado rifle, pues con el vaho las mirillas se empañan.

Häyhä era un experto en camuflaje y cálculo de distancias, habilidad crucial para un tirador de élite.

El 30 de noviembre de 1939 el Ejército Rojo cruza la frontera finlandesa para subyugar a la nación bajo la garra del oso ruso.

Häyhä es asignado a la compañía de francotiradores, en la que sirvió durante toda la guerra.

Los francotiradores acostumbraban a llevar la cuenta del número de bajas inducidas.

Pronto la fama de Häyhä se extendió, cuando al volver tras 12 horas en la nieve con su compañero de tiro reportaba hasta 50 bajas diarias, la mayoría de ellas confirmadas por terceros.

Otro de los motivos de Häyhä para evitar usar mirillas fue el descubrir, fatalmente para sus enemigos, que en la nieve las mirillas al moverse reflejan fácilmente al tirador escondido.

Así se explica que, usando un rifle sin mirilla, Häyhä acabara también con decenas de francotiradores soviéticos que habían sido enviados para acabar con «la Muerte Blanca».

Häyhä era tan conocido a ambos lados de la tierra de nadie que se ofreció recompensa por su cabeza.

Otra de las ventajas de Häyhä era que conocía desde niño el territorio en el que luchaba, moviéndose sigilosamente por los gélidos bosques en un invierno en que las temperaturas bajaban a los -30 grados durante las largas Noches de 21 horas.

Las tropas soviéticas mandaron una expedición para acabar con Häyhä, que luchaba en la zona de Kollaa.

Armados con balas explosivas, que estaban prohibidas desde la I Guerra Mundial, las tropas rodearon a Häyhä y le dispararon en la cabeza el 6 de marzo de 1940. Dándolo por muerto las tropas finlandesas recogieron el cuerpo y lo sepultaron con los demás caídos del día, pero su primo decidió despedirse de su amigo de la infancia. La sorpresa no fue pequeña cuando se dió cuenta que, aun faltándole un cuarto del cráneo, el soldado vivía.

Häyhä fue transportado de inmediato en trineo hasta los servicios médicos, que lo llevaron al hospital de Jyväskylä para ser operado de emergencia.

El certero francotirador sobrevivió, dejando detrás de sí 542 bajas confirmadas en una guerra de apenas 4 meses.

Häyhä fue ascendido a subteniente y dedicó el resto de su vida a la agricultura en su granja familiar, viviendo sencilla y humildemente.

Si apareció en público fue para honrar a sus camaradas caídos o para adiestrar a los futuros defensores de Finlandia.

Murió el 1 de abril de 2002, a los 94 años. Su cuerpo descansa en la iglesia de Ruokolahti, a unos kilómetros de las tierras que le vieron crecer y luchar por defender la independencia de Finlandia.

Tal día como hoy, 17 de diciembre de 1905 nace Simo Häyhä, a.k.a. La Muerte Blanca («Bélaya Smért'» en ruso). El francotirador más mortífero de la historia y uno de los grandes héroes de la historia de Finlandia.

Häyhä nace en una familia sencilla del área de Rautjärvi, a orillas del río Kangaskoski, y apenas a unos kilómetros de la actual frontera con Rusia, en Carelia del Sur donde tendrían lugar las mayores batallas de la Guerra de Invierno (1939-40) y de Continuación (1941-44)

Su infancia la pasó estudiando en una escuela rural, pescando y aprendiendo a disparar enseñado por su padre, que tenía fama de gran tirador.

A los 17 años se une a las Milicias de Seguridad Blancas, una asociación paramilitar nacional en 1917 para organizar la defensa patria

En las Milicias de Seguridad («Suojeluskunta») Simo perfecciona su experiencia como tirador usando los sencillísimos rífles «M/28-30».


Häyhä adquirió uno que modificó a sus necesidades y que sería su principal arma durante la guerra.

Aunque se trata de un rifle de bastante eficiencia en cortas distancias, es realmente una hazaña el nivel de puntería que Häyhä demostraba disparando a distancias entre 200 y 500 metros con este arma calificada para un rango de 100 a 150 metros.

Simo cumplió su entrenamiento militar en el 1er batallón ciclista, en la zona de Terijoki (actualmente en Rusia) y en la academia de suboficiales de la misma zona.

No sería hasta muchos años después que recibiría formación específica como francotirador.

Aunque Finlandia contaba con algunos fusiles nuevos con mirilla telescópica, Häyhä siempre usó su apreciado rifle, pues con el vaho las mirillas se empañan.

Häyhä era un experto en camuflaje y cálculo de distancias, habilidad crucial para un tirador de élite.

El 30 de noviembre de 1939 el Ejército Rojo cruza la frontera finlandesa para subyugar a la nación bajo la garra del oso ruso.

Häyhä es asignado a la compañía de francotiradores, en la que sirvió durante toda la guerra.

Los francotiradores acostumbraban a llevar la cuenta del número de bajas inducidas.

Pronto la fama de Häyhä se extendió, cuando al volver tras 12 horas en la nieve con su compañero de tiro reportaba hasta 50 bajas diarias, la mayoría de ellas confirmadas por terceros.

Otro de los motivos de Häyhä para evitar usar mirillas fue el descubrir, fatalmente para sus enemigos, que en la nieve las mirillas al moverse reflejan fácilmente al tirador escondido.

Así se explica que, usando un rifle sin mirilla, Häyhä acabara también con decenas de francotiradores soviéticos que habían sido enviados para acabar con «la Muerte Blanca».

Häyhä era tan conocido a ambos lados de la tierra de nadie que se ofreció recompensa por su cabeza.

Otra de las ventajas de Häyhä era que conocía desde niño el territorio en el que luchaba, moviéndose sigilosamente por los gélidos bosques en un invierno en que las temperaturas bajaban a los -30 grados durante las largas Noches de 21 horas.

Las tropas soviéticas mandaron una expedición para acabar con Häyhä, que luchaba en la zona de Kollaa.

Armados con balas explosivas, que estaban prohibidas desde la I Guerra Mundial, las tropas rodearon a Häyhä y le dispararon en la cabeza el 6 de marzo de 1940. Dándolo por muerto las tropas finlandesas recogieron el cuerpo y lo sepultaron con los demás caídos del día, pero su primo decidió despedirse de su amigo de la infancia. La sorpresa no fue pequeña cuando se dió cuenta que, aun faltándole un cuarto del cráneo, el soldado vivía.

Häyhä fue transportado de inmediato en trineo hasta los servicios médicos, que lo llevaron al hospital de Jyväskylä para ser operado de emergencia.

El certero francotirador sobrevivió, dejando detrás de sí 542 bajas confirmadas en una guerra de apenas 4 meses.

Häyhä fue ascendido a subteniente y dedicó el resto de su vida a la agricultura en su granja familiar, viviendo sencilla y humildemente.

Si apareció en público fue para honrar a sus camaradas caídos o para adiestrar a los futuros defensores de Finlandia.

Murió el 1 de abril de 2002, a los 94 años. Su cuerpo descansa en la iglesia de Ruokolahti, a unos kilómetros de las tierras que le vieron crecer y luchar por defender la independencia de Finlandia.

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